Ecuador en el pasado años se enfrentó a lo que sería la peor crisis energética que se ha impuesto en un país, especialmente latinoamericano esto siendo la consecuencia de la extrema dependencia hacia la energía hidroeléctrica y la deficiencia de diversificación de las mismas en los distintos sectores del país. Actualmente, más del 60% de la energía eléctrica del país proviene de fuentes hidroeléctricas esto haciendo vulnerable a su población a sufrir las consecuencias del cambio climático. La Agencia Internacional de Energía (IEA, 2020), exclama que las variaciones en los patrones de lluvia relacionados con el cambio climático se han extendido por más periodos, disminuyendo las concentraciones del agua necesarias para el servicio de la energía y así afectando a la misma y la producción de esta. Como resultado, el país a experimentado cortes frecuentes de energía eléctrica o “apagones”, con serias consecuencias en la economía y la calidad de vida de la población.
Esta crisis energética permite resaltar la falta estructural de inversión en energía diversificada renovable, a pesar del potencial en los recursos naturales tales como solares, del viento y la biomasa que el Ecuador posee (Dir, 2021). El excesivo apego que el país ha considerado en relación a la hidroelectricidad ha provocado que se convierta en insostenible al encarar una variabilidad en el clima, forzando al gobierno a la producción y utilización de plantas termoeléctricas basadas en combustible fósil, incrementando a su vez la producción de gases de efecto invernadero y un significativo impacto ambiental (FAO, n.d.).
Esta problemática es ambiental al igual que económica y técnica a la hora de hablar de naturaleza. En muchas zonas rurales, la falta de acceso a energías limpias ha intensificado la dependencia en los combustibles fósiles y la acumulación de materia orgánica en descomposición, lo que genera contaminación. No obstante, el biogas representa una manera
sustentable y poco conocida como alternativa para Ecuador. Estudios tales como aquellos conducidos por Weiland (2010) y Gerber et al. (2016) han expresado que la digestión anaeróbica de los residuos orgánicos, tales como suplementos del hogar al igual que desecho orgánico de agricultura, permita la eficacia de la producción de metano (CH4), un combustible renovable con el potencial de parcialmente sostener las fuentes hidroeléctricas y reducir la emisión de contaminantes.
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- Danna Barros (Autor:in), 2026, Diseño de un biorreactor anaeróbico para producción de energía alternativa, München, GRIN Verlag, https://www.hausarbeiten.de/document/1684889